Nota de interés
Realmente… ¿Conviene participar con un stand en una exposición empresarial?
¿Invertir en un stand en una exposición empresarial sigue siendo rentable o es un gasto innecesario? Analicé criterios estratégicos, presupuestarios y alternativas inteligentes (más allá del stand tradicional) para decidir cuándo vale la pena.
Estamos en plena época de congresos, convenciones y exposiciones. A lo largo de esta nota, el lector encontrará una serie de tips y criterios orientadores que servirán tanto si ya se ha contratado un espacio como si se está evaluando hacerlo de cara al próximo ciclo. (Advertencia previa: este escrito versará exclusivamente sobre las exposiciones, dejando la categoría de congresos para otra ocasión).
Aunque la participación en eventos es catalogada como una típica acción de promoción y publicidad, genera año a año adeptos y detractores en el ámbito corporativo, quienes esgrimen fundados argumentos a favor y en contra.
Como toda acción de marketing, la decisión de participar debe estar alineada íntegramente con los objetivos del plan comercial y la planificación estratégica de la empresa; y, en particular, con una especial atención al presupuesto disponible. Esto permitirá arribar a decisiones racionales y no guiadas por el impulso.
Conviene contar con un procedimiento formal y documentado para evaluar la participación, pudiendo iniciarse sobre los últimos meses del año con la intervención de los actores clave. En ese período se analizan las exposiciones de las cuales se cuenta con información y se establecen fechas de revisión próximas para evaluar Ad-Hoc ferias aún no publicadas.
El proceso debe ser liderado y guiado por el departamento de marketing, velando en todo momento por la alineación con los objetivos organizacionales.
Suele ocurrir que se toman decisiones de participación por razones ajenas a lo comercial, y es correcto que así suceda si la dirección lo considera pertinente. Sin embargo, en estos casos, deberá quedar clara la partida presupuestaria sobre la cual recaerá la acción, que no debiera ser la de marketing.
Participar en exposiciones suele ser una de las inversiones más caras dentro del mix de comunicación. Por ello, es imperativo establecer objetivos claros y definir los indicadores (KPIs) que permitirán medir si la acción arrojó el resultado esperado. Estas mediciones condicionarán las decisiones futuras, permitiendo capitalizar la experiencia acumulada.
La conveniencia también dependerá de la naturaleza de la oferta:
- Productos tangibles o tecnología con demostración en vivo: El stand encuentra un sentido operativo directo.
- Servicios puramente intangibles (ingeniería, software o consultoría): Requiere un esfuerzo adicional para idear la forma de "hacer tangible lo intangible" en el espacio físico.
Alternativas al stand individual
Existen opciones intermedias que, según los objetivos y el presupuesto, vale la pena evaluar:
- Stand colectivo con identidad individualizada: Permite mantener la visibilidad de marca propia con un costo compartido y acotado (un ejemplo claro es el espacio que suele coordinar GAPP en las exposiciones AOG).
- Stand colectivo sin identidad individualizada: Ideal para presupuestos más austeros o misiones comerciales coordinadas por cámaras empresariales o entidades público-privadas (muy común en ferias internacionales), donde la presencia se canaliza de forma comunitaria o institucional.
El valor más allá del stand
La participación comercial en una exposición no se limita al espacio físico contratado. Las actividades satélite —como capacitaciones, rondas de negocios, visitas técnicas o encuentros de hospitalidad— son un ámbito extraordinario para el networking, el intercambio de información calificada y la generación de leads comerciales.
Siempre desde el respeto a los organizadores y a la ética comercial, el marco del evento es ideal para contactar a clientes actuales y prospectos, estructurando una agenda de reuniones con objetivos concretos por parte de la fuerza de venta.
En definitiva, la respuesta no es un sí o un no rotundo: dependerá de la estrategia de la compañía, su presupuesto, su tipo de oferta y el aprendizaje de experiencias pasadas.
